viernes, 17 de abril de 2009

La teoría de la ciencia y la teoría del método educativo

La educación nace en la sociedad (…) siendo garantía de su supervivencia y progreso (1)

Para mi queda claro que el lenguaje de la arquitectura es tan legible como el lenguaje oral o escrito. Asi, un texto es el contenido expresado por la forma arquitectónica. Entonces las propuestas arquitectónicas son hipótesis expresadas textualmente en su propio lenguaje. Por supuesto que este lenguaje se puede traducir al lenguaje oral o escrito, pero demandarán un gran número de palabras para comunicar los detalles y las sutilezas propias del espacio.

Bajo esta premisa, el método de enseñanza de la arquitectura propiamente dicha –al margen de otras materias como historia o construcción- que utilizamos consiste en el planteamiento de problemas con variadas posibilidades de solucion formal pero con una gama menor de respuestas funcionales, valorables de acuerdo a variables previamente establecidas.

Según Jorge Capella el fenómeno educativo es el conjunto de hechos y procesos que condicionan el desarrollo de los seres humanos como miembros de una comunidad. La educación no sólo es la puesta en practica de ciertas intenciones sino un conjunto de acciones basadas en técnicas cuantificables, además de intervenciones sobre individuos y grupos, también constituye una serie de hechos y procesos comprendidos al interior de su contexto temporal, definiéndose un tiempo educativo basado en la articulación presente entre los elementos del sistema educativo, en el que se incluyen las singularidades económicas, políticas y culturales propias del momento. La educación es un fenómeno histórico, social e ideológico.

Por estas mismas razones el método aplicado a la enseñanza de la arquitectura es el más pertinente hoy: porque es el resultado de una evolución y tiene por objeto dar respuesta a los problemas de hoy. Lejos están las clases en las que se calcaban modelos clásicos para luego aplicarlos en la ciudad, como se hacía en la primera mitad del siglo XX.

Entonces la autonomía de la educación puede colocarla en una situación de vanguardia frente a la sociedad que le da forma, para contribuir a orientar su desarrollo/historia, en la comprensión de que difícilmente exista un cambio social sin el apoyo de la educación.

J. Capella precisa también la idea de la educación ecológica, que no se refiere sino la relación del hombre con el medio ecológico, que está dividido en dos, uno el conjunto de seres humanos, la sociedad y otro compuesto por el entorno, todo aquello que está fuera del conjunto humano. Entre el ser humano y su entorno existen tres tipos de relaciones: vegetativas, que corresponden al ciclo de la vida; constitutivas, orientadas al desarrollo de la conciencia y productivas, orientadas a la transformación del medio. Estas relaciones –según el autor- están al servicio de la autorrealización del individuo como persona humana.

Estas relaciones tienen modalidades, destacando las “relaciones integrales”, que están referidas a la revelación de la personalidad de los individuos, desarrollando lazos con otros independientemente de las necesidades del momento; de este tipo de relaciones se originará la “educación integral”.

Maria Helena Herrera Masias
Lima, 2005

Notas:
(1) “El Fenómeno Educativo” en Epistemología y Educación, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2005, pp. 41-49

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