domingo, 19 de abril de 2009

Extractos de la Conferencia Magistral de Tadao Ando en Mexico, 2001

Buenas noches, mi nombre es Tadao Ando.(…)Quiero expresar mis respetos a México, porque esta es la tierra de arquitectos tan famosos como Luis Barragán, Felix Candela y de muchos otros que están trabajando a nivel internacional en este momento.
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Barragán contestó, a una pregunta que decía ¿cuál era su punto de partida o el origen de su arquitectura?, con lo siguiente: " es la religión y los mitos". Cuando entre en el convento de las Capuchinas Sacramentales, me conmovió profundamente el espacio, creo que una arquitectura como esta, que tiene la fuerza de mover a la gente, únicamente la encontraríamos en la capilla de Ronchamp, obra de Le Courbusier, dentro del s. XX.

Barragán ha dicho que sus obras son autobiográficas, porque reflejan los recuerdos de la hacienda y del campo donde creció, y no en forma tan descriptiva, sino más bien en forma abstracta, siendo cada vez más abstracta. Barragán estuvo en Marruecos entre sus 25 y 30 años y se quedó muy impresionado con las poblaciones marroquíes sobre todo las de Caspar, porque ahí vive mucha gente con solidaridad y con espíritu comunitario. Fue a París y se encontró con Le Courbusier. Quedó influenciado por su obra. También recibió influencias de otros arquitectos de nivel internacional. Después de este viaje siguió recibiendo influencias de más arquitectos. Las obras de Mondrian y Picasso, lo conducirán hacia lo pictórico y abstracto.
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Estando aquí, estudiantes de arquitectura, arquitectos que ejercen y amantes de la arquitectura, quiero aprovechar la ocasión para pensar con todos ustedes, que es lo que podemos hacer a través de la arquitectura para la sociedad actual. La sociedad tiene muchas expectativas hacia la arquitectura, esto nos lleva a pensar si nosotros como profesionales de la arquitectura, hemos respondido debidamente a estas expectativas.

Tanto las pequeñas viviendas como los edificios públicos o las plazas tienen sus funciones sociales, ellos permanecen cierto tiempo relacionados frente a frente con la sociedad; nosotros los arquitectos, diseñadores o ejecutores de las obras tenemos la responsabilidad que esa relación sea armónica. Esta responsabilidad, la tenemos que tomar muy en serio.

Cuando enfrentamos un problema arquitectónico, debemos hacerlo desde nuestra juventud interior, esa juventud que no debemos perder. Hay un poeta famoso que se llama Samuel Ullman, este poeta tiene una antología que se llama "Odas a la juventud", esta canción de juventud dice lo siguiente a grandes rasgos" la juventud no es la edad física que tiene uno, una persona de 20 años puede que ya no tenga juventud y en cambio otra una persona de 60, 70 u 80 años, puede tener juventud mientras tenga: ambiciones, metas y luche por ello. Así logrará superar las dificultades y vivirá plenamente en la sociedad a la que pertenece."

No hay que perder la juventud tempranamente y yo creo que todas las personas relacionadas con la arquitectura que se encuentran aquí, van viviendo su juventud plena, yo he vivido toda mi vida y mi juventud involucrado seriamente en la arquitectura.

A fines de mi adolescencia, pensé que iba a ser imposible ir a la facultad de arquitectura de una universidad, porque mi familia no era muy rica y además mis capacidades intelectuales seguramente no era suficientes para pasar el examen de admisión; pero, sin embargo yo no deje de estudiar; no me resigne a ser otra cosa que arquitecto. Creo que siempre hay una posibilidad en todas partes y en cualquier profesión, así que continúe luchando. Lo primero que hice fue ver las obras de Le Corbusier en los libros y todos los días tracé sus planos. También vi pinturas y fotos de otras arquitecturas muy famosas como el Partenón, la Acrópolis y me dije a mi mismo, voy a estudiar arquitectura viendo las obras físicamente.

En 1965 decidí ir a Europa, quería ver obras famosas de arquitectura. Después de viajar en un transbordador en Japón, me fui en un barco, que se llamaba Naborca, hacia Siberia. En esa época todavía no había muchos turistas japoneses en el mundo, pero ni modo, yo quería darle la vuelta al mundo y estar en la Acrópolis, en Atenas y en el Panteón de Roma.

El primer paisaje que vi desde el barco, fue el horizonte en el mar, y comprendí que el mundo es uno. Ahora bien desde Naborca fui a Varoz y de ahí tome el ferrocarril de Siberia que tardo 7 días para llegar a Moscú; desde la ventana del ferrocarril aparecio este paisaje: el horizonte terrestre; así comprendí que la tierra es grande y es una. Llegué al Partenón en Acrópolis y sentí la supremacía de la arquitectura, lo maravillosa que es la arquitectura y el poder que tiene.

También estuve en el Panteón de Roma, una construcción circular con una abertura de 8m (de diámetro en la parte superior), me impresionó mucho el drama de la luz. Ahí, vi como entraba la luz por el vano circular de 8m de diámetro; en ese momento, sentí el espacio absoluto y la infinita posibilidad que tiene la arquitectura. Senti el deber de involucrarme con ella, con la arquitectura.

Regrese a Japón. En 1969 puse una pequeña oficina en Osaka. Creo que Osaka se parece algo a la ciudad de México porque es totalmente caótica, todos los edificios tienen sus características propias. Creo que cada uno de nosotros, pero sobretodo los jóvenes, tiene que tener un plan de vida, igual como lo tienen las ciudades: tienen un plan urbano. La gente tiene que saber como vivir, como pasar su vida y la ciudad igual tiene que tener un plan de cómo vivir y como ser utilizada por los ciudadanos.

Pero nuevamente, volvamos al caso de Osaka, aquí no hubo planes y toda la gente vino y construyo sus propios edificios durante 50 años; como resultado tenemos la ciudad que tenemos actualmente. Con esto, quiero decir a los jóvenes aquí presentes, que planeen su vida y, que de acuerdo a ella, establezcan sus estrategias y sigan luchando.

Hace 30 años no había ninguno de estos edificios, solo terrenos sin construir. En ese tiempo tenia veintitantos años y propuse al ayuntamiento de Osaka un proyecto que constaba de edificios con azoteas y terrazas cubiertas con jardines. Como se encontraban enfrente de la estación de Osaka, la gente que llega puede ver todo el espacio verde enfrente de ellos. Bueno no se si aquí en México pase lo mismo que en la ciudad de Osaka: nadie hace caso a un arquitecto joven. Insistí hasta que me escucharon, pero después me indicaron la salida. Sin embargo yo no perdí la valentía, esta valentía es la que muere al último. Después hice otro planteamiento; propuse hacer museos de varios tipos, pero ni siquiera vieron de que se trataba el proyecto. Yo diría a la gente de la ciudad de México y a la de Osaka que hay que escuchar mas atentamente a los jóvenes; las personas jóvenes siempre tienen que estar de pie para hacer cualquier sugerencia y cualquier proyecto.

En ese momento cambié mi modo de pensar, ya que no me aceptaron grandes proyectos tuve que hacer construcciones pequeñas y a través de éstas hacia sugerencias a la sociedad.

Hice una casa pequeña de 40m2 para una pareja y un niño; el dueño de la casa era amigo mío. Su esposa tuvo otro parto y desgraciadamente resultaron gemelos, el me dijo que yo era uno de los responsables, ya que tengo un hermano gemelo y el había tenido estos gemelos por mi influencia. El ya no podía vivir mas en esa casa, estaba demasiada estrecha para sus necesidades; así que me la vendió para que la convirtiera en una oficina. Yo acepte cierta responsabilidad y por lo tanto compre la casa. La utilice para aprender arquitectura mientras la iba modificando, así me fui entrenando para ser arquitecto.

En el interior desde la parte mas baja a la parte mas alta hay libros, la han visitado varios arquitectos importantes como Richard Meier y Charles Moore, como ellos son robustos no pasaban por las escaleras, se paraban en la base y miraban hacia arriba para decirme ¡adiós! En 1982 se metió un perro a la oficina, y entonces me dije, ¿donde va a vivir el perro? El necesitaba un espacio donde vivir. Esto es precisamente lo que yo voy hacer: espacios para seres vivientes.
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Les quiero decir a los jóvenes aquí presentes, que siempre tengan proyectos en mente y que interesen a la sociedad de lo que piensan para que los conozcan, si no es así, no hay suerte.
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Quisiera enfatizarles, a los jóvenes aquí presentes que estuvieron escuchando mi platica desde el principio, que busquen su propio potencial sin miedo y con valentía. Cuando yo pierda la valentía para enfrentar un nuevo desafío, creo que será el tiempo de retirarme de la arquitectura.

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